de poesía y otras apreciaciones
27/03/2012
07/03/2012
08/02/2012
20/01/2012
Juan Gelman - LLUVIA
hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando al mundo.
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/
pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/
¿Qué fue de tu vida? Charly García - 19-01-12
16/01/2012
LA NIÑA DE GUATEMALA (Oscar Chávez)
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,
y las orlas de reseda
y de jazmín: la enterramos
en una caja de seda.
…Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor:
él volvió, volvió casado:
ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
obispos y embajadores:
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores.
…Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador:
él volvió con su mujer:
ella se murió de amor.
Como de bronce candente
al beso de despedida
era su frente, ¡la frente
que más he amado en mi vida!
…Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor:
dicen que murió de frío:
yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador:
¡nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor!
José Martí
OSCAR CHAVEZ Gracias a la Vida
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes la mujer que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amada.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
padre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
23/12/2011
10/12/2011
06/10/2011
Ella también
viene a mojarse los pies a la luna"
"Ella también". L.A.Spinetta
Se abrazó sin nombre a las alas de un pájaro,
y voló en silencio por los cielos azules,
divisó sin gracia las grandes fogatas,
y arrumó a los besos que sentía ciertos.
Despejó las dudas cosiendo ilusiones,
se encontró en los ojos de la luna llena,
cambió de controles en medio del tiempo,
quiso ser estrella bordando con humo de sahumerios.
Un buen día conoció a un hombre,
que supo leerle la palma de su vida,
y encontró en su nombre la clave del viento,
y resucitó al alba,
y volvió a su centro.
esa bendición cargada de paz,
los pasos en la calle,
los tacos,
un susurro.
Los ángeles vigías,
su difícil tarea en tierra de gigantes,
los árboles que riegan pulmones,
las distintas fragancias de las flores,
tu mirada.
Luego el encuentro seguro,
los abrazos de amigos,
la parsimonia y ansiedad con que los viejos ojos se reconocen,
la abrumadora catarata de recuerdos,
tus besos.
04/10/2011
Tocar tu cara
tocar tu cara con la yema de mis dedos,
acariciar tu rostro desde tu sien hasta tu mentón,
mirarte a los ojos,
prometerte la paz.
Batalla
las tropas del Imperio.
En la retaguardia,
los niños lloran.
Seis años
mientras yo dormía la siesta.
Seis años completos me llevaron a ver,
con esa sensación agobiante de la certeza,
que existían motivos para que ellos
siguieran siendo "ellos".
Pañuelo blanco
han tomado mi pañuelo blanco,
y han inscripto sus consignas.
Pero,
el pañuelo blanco sigue siendo mío.
Cosas del tabaco
intervenido por las fuerzas del mal,
agobia mis sentidos.
Pero este tiempo,
plagado de sus contrarios,
me acerca silenciosamente a su superación,
me pone en mi justo medio.
14/08/2011
Sin Borges
Hoy lo vi sin vista,
al distante Borges,
frío como la nieve de su tiempo,
y amante silencioso de su soledad.
Me he preocupado poco por seguirlo,
cuando al fin, desde un balcón,
grité su nombre y recordé su paso.
Me he sentado a su lado,
para confesarle mi indiferencia,
y mi desconocimiento,
y me ha comprendido perfectamente.
He conocido su Buenos Aires también,
pero ya no era de él,
ni era mía la ciudad.
Hoy lo vi sin vista,
al distante Borges,
frío como la nieve de su tiempo,
y amante silencioso de su soledad.
Retrato de ciudad
Me gustaría escribir la estética de este lugar. Querría que las palabras se hicieran imágenes, directamente. Y que los mil ojos que contemplan esta calle principal pudieran intervenir en esto que les cuento. Hay provocación, una constante provocación. Es una calle del deseo, evidentemente. La que quiere satisfacer esos deseos; brindar placer a todos los que la pisan.
Van las flores de tu pelo negro. Van tus largas flores sobre tus hombros y tu pelo en la mano. Vos aún mantenés a la naturaleza creciendo de tu cuerpo. Traés a ese jardín al desierto de asfalto. Sensual, todo se me hace sensual en esta ciudad. Y luego, los lugares del dinero, lo ofrecen todo. Llueve, llueve en el lugar que les digo, y se multiplican los pasos de los transeuntes, y se multiplican las miradas en un tránsito constante. La ciudad se ha vuelto una dulce espera.